María Celia Paniagua, poesía en escena

 

María Celia Paniagua actuando.

María Celia Paniagua actuando.

 

María Celia Paniagua es una actriz y realizadora argentina con larga trayectoria en el escenario y los vínculos entre teatro y literatura. Amante de la lengua francesa se encuentra presentando su último espectáculo Matria: una conjunción entre poesía y música que tiene su versión en francés y nos invita a explorar la identidad femenina en todas sus dimensiones. Chemonsieur entrevistó a la artista quien nos cuenta sobre su trayectoria, experiencia y obras teatrales.

 

¿Podés contarnos cómo fueron tus primeros contactos con el teatro y tu decisión de montar tus propios espectáculos?

El primer contacto con el ejercicio teatral fue en la Agrupación Discepolín de Rosario en el año ’84, a los 20 años, mientras cursaba materias de Derecho. La decisión de montar mis propios espectáculos surge en el año 2004, residiendo en Bahía Blanca. En este lapso de 20 años, las experiencias que me fueron señalando un recorrido desde la iniciación en Discepolín fueron: el Encuentro de Teatro Antropológico en Bahía Blanca, en el ’87, y un intenso seminario dictado por actores de la Comuna Baires en Buenos Aires; en el ’88, la revelación que significó ver “Facundina” dirigida por Eduardo Hall y encarnada por la actriz Graciela Serra que me llevó a tomar clases en su estudio en La Plata donde conocí la Eutonía de Gerda Alexander y comencé a construir mis propias herramientas expresivas integrando las distintas vías de expresión desde el cuerpo: la actuación, el canto. Ese recorrido, -que además incluiría luego un intenso trabajo en el ámbito del teatro para niños-, me llevó a la necesidad y posibilidad de construir mis propios espectáculos.

 

Trabajás en tus obras sobre todo con la poesía, ¿Qué te une a ese género?, ¿por qué lo elegís?

La palabra poética tiene la capacidad de abrirse a distintos sentidos; de emitir resonancias que son percibidas por los espectadores en forma personalísima. Me posibilita situarme muy cerca de la música explorando las resonancias de otras lenguas o cantando. Es la libertad.

 

La selección de textos es muy variada: clásicos, contemporáneos, argentinos y europeos: Baudelaire, Poe, Dickinson, Yupanqui, Ungaretti, María Negroni y demás, ¿cómo te guías en esas elecciones?

Soy lectora de poesía, sobre todo de la escrita por mujeres. Rosario Castellanos y María Negroni desde sus poemas y ensayos oficiaron también de guías para otras lecturas: las poetas latinoamericanas, las norteamericanas. Experiencias de revelación que en un momento deseo compartir en voz alta desde la escena. PER/CANTAS (voces de mujeres, poemas y canciones), una propuesta con la que transité el medio radial, me permitió descubrir poetas argentinas maravillosas: Dolores Etchecopar, Graciela Paz, María Lyda Canoso, Laura Yasán, etc etc, el universo de la poesía escrita por mujeres se expande de una manera absolutamente impresionante.

El deseo es el gran impulsor de las búsquedas sintonizando distintas frecuencias, atenta a las conexiones. El deseo de decir en voz alta lo que en primera instancia es comunicación íntima, susurro.

 

Trabajaste en un proyecto llamado Estaciones de ferrocarril, ¿de qué se trató esa experiencia de sacar afuera la poesía?

Música de las estaciones es una propuesta que se sostiene en poemas y canciones que funciona recorriendo espacios junto al público. Genera las condiciones para visibilizar espacios físicos y de la memoria personal y colectiva, reconocerlos, revalorizarlos. Esos espacios físicos pueden ser tanto una estación de tren como una exposición de pinturas en un museo, un edificio abandonado o recuperado, una biblioteca, etc. Es una propuesta que asumió una doble identidad, Música de los Puertos/de las Estaciones, luego de la participación en el proyecto de recuperación de la Estación Levalle en el partido de Villarino, sur de la provincia de Buenos Aires: una bella construcción abandonada luego del desguace de los trenes en nuestro país, donde un grupo de personas que nacieron y crecieron en esos parajes están trabajando muy fuertemente en la fundación de un Museo del Trabajo, posibilidad de recuperar la memoria de ese lugar signado por el paso de los trenes que hoy sólo circulan transportando cargas.

Preparándose para el espectáculo.

Preparándose para el espectáculo.

 

Las canciones son algo presente en tus espectáculos, ¿qué significado tiene la música en tu universo artístico?

La música es el lenguaje más poderoso. Lo que puede el más sencillo acorde en un instrumento musical cualquiera, a un actor en el Teatro le exige transpirar la gota gorda.

 

Tú último espectáculo se llama Matria, palabra vinculada a la identidad femenina ¿cómo surgió la idea, las formas y sentidos de la obra?

“Entramado de raíces y sonoridades…lo que la abriga, lo que no se resigna” como bien dice la introducción escrita por Mónica Ortelli y que Aurélie Menninger versiona “Entrelacement de racines et de sonorités…tout ce qui protège, ce qui ne se résigne pas.”; es eso MATRIA, palabra evocadora de un horizonte que se mueve, como dice la filósofa española Victoria Sendón en su libro que tiene ese nombre, donde también dice “las mujeres no tenemos patria”.

 

En Matria hay versión de los poemas en francés y la introducción a la obra también está traducida, ¿cuál es tu vínculo con esa lengua?

El vínculo con la lengua francesa es entrañable; básicamente, un enorme placer.

 

¿Hay algún proyecto de estrenar el espectáculo en el circuito de Buenos Aires capital?

En este momento las propuestas provienen de ciudades de las provincias en sintonía con mis ganas de recorrer desde la región donde resido, toda la Argentina. En CABA estuve presentando en una sala independiente de Colegiales, FLOR NOCTURNA en 2011, y HERBARIO e ISLA BLANCA en el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, en 2015, donde tuve la enorme fortuna de actuar rodeada de pinturas como Pampa Ubérrima de De Quirós y El Campo de Berni, una gratificación inmensa gracias a la chance que me abrió el artista plástico Jorge González Perrin de presentarme en ese importante sitio. Los Museos de Arte son espacios donde me siento muy cómoda. En el caso de MATRIA que ofrece también una versión en francés, estoy trabajando fuertemente en armar un circuito recorriendo espacios relacionados con la lengua y la cultura francesa que están presentes en todo el país.

 

Por Natalia Maya.