Silvina Zicolillo y Matías Giuliani componiendo en París

Silvina Zicolillo y Matías Giuliani.Experimentos previos en el laboratorio de Mogly Speix, en “La Obra”. componiendo en parís

Silvina Zicolillo y Matías Giuliani.Experimentos previos en el laboratorio de Mogly Speix, en “La Obra”.

Silvina y Matías, acaban de regresar de una estadía artística en París ¿en qué consistió ese viaje?Silvina
Estamos trabajando con un compositor chileno que se llama Adolfo Kaplan que está haciendo un doctorado en la Universidad de París 8, en el marco del proyecto BIA, Biblioteca de Interacción Audiovisual, en colaboración con la Maison de Sciences de l’Homme. Nos propuso trabajar en una serie de obras de forma colaborativa, componer los tres juntos.

Matías
Él está haciendo un doctorado en composición basado en software de interacción audiovisual, o sea obras que usan programas que vinculan a los performers, que están en la escena, con audios o imágenes. Es la tercera obra que hacemos con él. Ya hicimos dos obras a distancia, una  que estrenaron “Les percussions de Strasbourg” en Francia; y otra compuesta para el Ensamble SIxtrum, de Canadá. Para la tercera obra la idea fue viajar y trabajar directamente con los performers, estar los tres ahí.

 

¿Cómo hicieron para financiar este proyecto artístico?
Matías
Colaboraron varias instituciones, la Universidad de París 8 nos pagó un pasaje, y en Argentina la Fundación Mozarteum de Buenos Aires pagó el otro pasaje, entonces pudimos viajar fácilmente. Después estando allá nos pudimos hospedar en la Casa de Argentina en la Cité International de París.

Juan Ignacio Guerra (bandoneón), ensayos en el estudio de Mogly Speix en “la Obra”.

Juan Ignacio Guerra (bandoneón), ensayos en el estudio de Mogly Speix en “la Obra”.

 

¿Como fue esa experiencia de la Casa Argentina?
Matías
Fue muy lindo, a las 9 de la mañana escuchás la arpa, los instrumentos, hay mucho músicos que viven ahí. Es una casona enorme de principio de siglo con muchas habitaciones, para gente que se queda varios años o gente como nosotros que sólo se queda unos días. Esperemos que dure, es un espacio argentino en París, que le permite a mucha gente estar allá, estudiando, desarrollando proyectos.

 

¿Pudieron desarrollar alguna actividad en la Casa Argentina?
Matías
Hay un salón destinado a conciertos, exposiciones, y tuvimos una charla en español para los residentes que estaban en la casa. Había un bailarín, un músico, un grupo chico pero fue un intercambio intenso, pudimos mostrar lo que hacíamos nosotros y creo que hubo una resonancia, hubo un intercambio.

Silvina
Fue muy grato encontrarse con que algunos de los asistentes que participaron en la charla ya habían visto nuestro trabajo, fue muy interesante y muy lindo.

Matías
Básicamente fueron esas dos cosas, la charla, el concierto, ir todos los días al laboratorio a probar cosas. No estábamos en modo turista.

Trabajando en las aplicaciones de interacción audiovisual, en el laboratorio de Mogly Speix, en “la obra”, bagnolet, París junto a Mogly Speix, Claudio Cabral, Adolfo Kaplan y Silvina Zicolillo.

Trabajando en las aplicaciones de interacción audiovisual, en el laboratorio de Mogly Speix, en “La Obra”, bagnolet, París junto a Mogly Speix, Claudio Cabral, Adolfo Kaplan y Silvina Zicolillo.

 

¿Cómo fue la dinámica de trabajo estando en París?
Silvina
Nos despertábamos e íbamos para allá, todos los días. Adolfo, con un grupo de artistas, compraron una antigua fábrica que están arreglando para armar un centro de arte experimental que se llama “La Obra”, en Bagnolet, en los alrededores de París. Es un lugar muy grande, sobre todo teniendo en cuenta lo que son los espacios en París. Trabajábamos ahí todos los días, hacíamos laboratorios, probábamos cosas, y después empezó el trabajo con los performers. No llegamos con algo preciso, la obra que hicimos se creó ahí, estando en Francia.

Matías
Si, nos dedicamos a construir la obra, que se mostró en el auditorio de la Maison des Sciences de l’Homme. Pero por ahí lo importante no es tanto la obra, sino más bien el proceso, el haber estado ahí, probar varias cosas, conocernos también como grupo de trabajo. Había un brasilero que se dedicaba a la parte de sistemas, franceses.

 

¿En qué lengua hablaban?
Silvina
Un poco de todo, Juan Ignacio, el bondoneonista es argentino también, Ana Bauk es de serbia, era una confluencia de naciones, fue muy interesante.

 

¿Cómo manejaron esa situación?
Silvina
Éramos todos de países distintos pero todos con mentes muy abiertas, no con la vista puesta en el nacionalismo sino con la intención de abrirse para otros lados. Fue muy importante poder estar y participar en ese lugar que se está gestando. La idea es que desde acá, desde América Latina podamos colaborar o participar como satélites.

 

¿Cómo ven en cuanto a la música contemporánea la relación entre Francia y Argentina?
Matías
Hay muchos compositores argentinos en Francia, y franceses que vienen acá, hay un circuito, hay un vínculo bastante fluido. París es una de la ciudades importantes en música contemporánea, hay mucho más contacto que con otras capitales como Roma o Londres.

 De izquierda a derecha: Matías Giuliani, Claudio Cabral y Ana Bauk grabación de audio para “Performers simply enters the stage”, obra que se presentó el 10 de junio 2016 en el auditorio de la Maison des Sciences de l’Homme.


De izquierda a derecha: Matías Giuliani, Claudio Cabral y Ana Bauk grabación de audio para “Performers simply enters the stage”, obra que se presentó el 10 de junio 2016 en el auditorio de la Maison des Sciences de l’Homme.

Y en lo estético, ¿qué influencias hay?
Silvina
La música contemporánea a ese nivel está atravesada por una línea estética muy similar. Son muy pocos los casos donde uno puede hablar de la identidad de la música contemporánea, de un argentino, de un chileno, de un alemán. Más bien cuando un compositor se instala a cierto nivel en la música contemporánea hay una cierta estética relacionada con el estudio de esa música.

Matías
Lo cierto es que hay mucha historia de apoyo a las artes, a la música, entonces pasan cosas muy interesante porque mucha gente pasa por ahí, es un polo de atracción.

Silvina
Si, más allá de los políticas actuales, Francia es un país que invierte mucho en la cultura, el hecho de que la universidad nos haya pagado un pasaje para ir simplemente a trabajar de manera colaborativa con un proyecto de doctorado muestra el interés que hay, se invierte en proyectos sin tener garantía en cuanto al resultado. No íbamos con un obra ya armada, sino que fuimos allá para crear, para experimentar.

 

¿Cómo sigue este trabajo?
Silvina
El proyecto sigue. Ahora queda una instancia más, similar a lo que venimos haciendo, que es para el año que viene.

Matías
Si, hay una idea de hacer una instalación en una sala de Santiago de Chile, con Kaplan. Además de las obras del doctorado, vamos a seguir produciendo juntos.

Silvina
Después está también el lugar que están armando, en el cual estamos felizmente implicados, entonces la idea es también poder ir y seguir de cerca lo que pasa, ser activos. Armamos como un trío artístico denominado WAND, y la idea es generar obras.

 

Por Víctor Montoya.

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