Sergio Coronado, diputado de los franceses de América Latina.

 

El diputado Sergio Coronado.

El diputado Sergio Coronado.

 

Sergio, sos actualmente diputado de los franceses en el extranjero por la circunscripción América Latina, y vos mismo, además de ser francés, sos también latinoamericano, ¿Cómo llegaron con tu familia a Francia?

Mis padres son chilenos y nací en Chile en los 70. Con el golpe de Estado en el 73 nos fuimos para Argentina y nos instalamos en Bariloche. Cuando llegamos a Argentina fue difícil, hubo un golpe ahí también, mi padre perdió su trabajo, tuvo que ir a trabajar lejos, teníamos problemas económicos. Sin embargo nunca la pasamos mal con mi hermano. Mis padres tenían una capacidad para ser felices, mi madre decía que esa era nuestra fuerza.

Después hubo los años 78-81 que fueron terribles en Argentina, mi padre había empezado a militar de nuevo y tuvimos problemas. Pero teníamos la protección de la ONU y tuvimos tres opciones para salir de país: Canadá, Suecia o Francia. Con mi hermano queríamos irnos a Canadá porque podíamos ir con el perro, y Canadá se parecía a Argentina, con espacios grandes y mucha nieve. Pero al final el perro se murió y nos fuimos a Francia. Llegamos al principio del 82.

 

¿Cómo fue el proceso de instalación en Francia?

No sabíamos que nos íbamos a quedar en Francia. Cuando llegamos mi padre hablaba también de la posibilidad de irnos a Nicaragua. Además tuvimos que aprender un nuevo idioma, nosotros habíamos estudiado inglés, no francés. A los 18-20 me di cuenta que ese país se estaba transformando en mi país, pero recién me naturalicé después del regreso de la democracia en Chile. Nunca vivimos con el mito del retorno pero tampoco descartamos el hecho de que podíamos volver. Pero mi hermano y yo no nos criamos en Chile, para nosotros el retorno era más Argentina que Chile.

 

¿Qué fue lo que te llevó a ser diputado de los franceses de América Latina?

Nos hicimos franceses en el 94, empecé a militar en el partido Les Verts en el 98, en el cual tuve varios cargos, así empecé la política. Vivía en Colombia cuando se crearon las circunscripciones de los Franceses en el exterior y me propusieron presentarme en América Latina, y acepté, para mi era muy natural.

El Grupo Parlamentario de Amistad Francia-Argentina.

El Grupo Parlamentario de Amistad Francia-Argentina.

 

¿Cómo hacés para articular esos dos espacios?

Creo que lo importante es tener convicciones firmes que te permiten hacer una lectura de situaciones políticas globales, como el medio ambiente o el tema minero, que son temas que de un país a otro se parecen aunque cada país tenga su propia situación. Ése es para mi el encanto, me moviliza más que los debates de política interna.

Después soy también presidente en la Asamblea del Grupo de Amistad Francia Argentina, entonces trato también desde ese lugar de fortalecer el vínculo, sobre todo que como me crié en Argentina, lo que pasa acá me concierne. Para los otros diputados es una relación más distante, para mi hay algo personal en ese vínculo.

 

¿Cómo es tu relación con los franceses de América Latina?

Hay mucha gente que me viene a ver, no sólo como diputado, y yo tampoco vengo de paseo. Siempre me encuentro con mis amigos y me puedo zambullir en la situación local, charlar, intercambiar ideas sobre la situación de cada país. Tengo también las permanencias que me permiten dialogar con los ciudadanos franceses, estar al tanto de sus problemas y preocupaciones. Todo eso me permite construir un lazo fuerte y estar al tanto, por ejemplo de lo que pasa en Brasil, de lo que pasa en Guatemala con Ríos Montt. Entonces también me siento un poco aparte en Francia, tengo un compromiso político antiguo en Francia, claro, pero mi mente no está conectada solamente con Francia sino también con 33 países del continente.

 

¿Cómo vez el vínculo que construyen los franceses con el país donde viven?

Eso dependen mucho de la historia de la gente, de cada comunidad y de cada país. La comunidad francesa en Argentina es antigua, es un país con vínculos muy fuertes con Francia, culturales, humanos, científicos. Ser francés en Argentina no es algo anecdótico, es toda una historia.

Cada comunidad construye un vínculo diferente, es muy interesante seguir las páginas internet, los blogs y los grupos de Facebook para ver la textura de la relación que se construye en cada país. Y la situación de cada país afecta también a las comunidades, cuando hay crisis o tensiones. Mi electorado es gente que vive, que está establecida en el país, la mayoría es binacional. Por ejemplo ahora los franceses de Venezuela están atravesando una situación difícil y compleja. Tengo un electorado muy abierto, gente cosmopolita, multicultural y eso es un contraste con el electorado de Europa que se está radicalizando.

 

Sergio Coronado en Mendoza.

Sergio Coronado en Mendoza.

 

El presidente François Hollande impulsó un cambio en la política francesa hacia América Latina, ¿cómo ves ese cambio?

Es indudable que hubo un cambio. Durante la presidencia de Nicolas Sarkozy América Latina casi no existía, sólo había Brasil y había que venderle aviones. Finalmente los aviones no se vendieron y los cambios que estaban ocurriendo en el continente pasaron desapercibidos en Francia. Ahora América Latina está de nuevo en el mapa de la preocupaciones francesas, como lo muestran los viajes de François Hollande a Argentina, Brasil, Perú, Haití y México.

Sin embargo me preocupa un poco la coherencia de Francia hacia el continente. La presencia francesa en América Latina tiene dos pilares que son muy firmes: la red educativa, con una red increíble de liceos franceses; y la red cultural con las Alianzas Francesas, y los Institutos Franceses. Esas son la bases para construir un relación más solida.

 

¿Qué papel pueden tener los jóvenes, que son el futuro de esa relación?

Hay muchos franceses que vienen a América Latina, pero en general no se quedan. La expatriación ha cambiado, es más nómada, más móvil. Sin embargo también permite construir un relación, porque es gente que se abre, que incorpora elementos de otra cultura.

Los jóvenes de acá juegan un papel importante también, cuando viajan a Francia, pero también desde acá, por el interés que hay en la literatura francesa por ejemplo, o en el pensamiento crítico francés, que es parte del debate intelectual en América Latina. Hay que renovar y modernizar la relación, construir nuevos acuerdos y nuevos espacios de cooperación. Ahora hay una insistencia en la diplomacia económica, y eso es excelente, pero no es suficiente. Compartimos también valores y convicciones y a veces hay desencuentros, habría que aprovechar más esas afinidades, no sólo desde Francia sino desde la relación entre América Latina y Europa. Una visión mas estratégica y más amplia, económica, política y cultural de la relación de Francia con América Latina, eso es lo que me interesa construir.

 

Por Víctor Montoya.