NANA y su país de las maravillas

NANAeNADA es uno de los hallazgos de la escena musical porteña del momento. Esta banda liderada por la cantante y actriz francesa “Nana” (Myriam Henne-Adda en la vida real), se destaca por la mezcla de influencias, lo que hace de ella un género en sí mismo, en el cual la cumbia y el tango se encuentran con la chanson francesa, el caberet y un alto voltaje de teatralidad.

La banda, también, conformada por Katja Bürer en contrabajo, Nele Paelinck en violín, Germán Tschudy en guitarra, Pablo Droeven en piano y teclado, y Santiago Hernández en batería presentó en 2013 su primer disco, Volée, una verdadera caja de sorpresas en la cual se pueden encontrar dejos franceses, impresiones porteñas, una voz delicada y sensual, todo entremezclado, con una impronta psicodélica.
En esta entrevista, Myriam, nos habla de Nana, su alter ego porteño, su recorrido con la banda y su encuentro con Buenos Aires.

¿Quién es NANA?
NANA y yo somos muy distintas. Yo soy más tímida, ella es bastante impune, hace lo que se le canta. Es la niña que llevo adentro pero, a la vez, no es una niña, es una super mujer. “Nana” en francés significa “mina”. Pero en realidad, viene de la novela de Émile Zola (Nana) en la cual el personaje principal es una niña que es prostituta. Cuando era chica, me encariñé mucho con ese personaje porque me fascinaba que fuera una prostituta con toda la carga que tiene eso, con la diferencia que ella elegía, tenía esa libertar, y a la vez un gran corazón.
Por otro lado, “eNADA” es muy simple, es mi doble apellido y lo junté, aunque también me gusta la connotación de que viene de la nada, ex nihilo, además, en árabe significa renacimiento.

En tus canciones la fusión de géneros está muy presente, ¿de dónde proviene?
Creo que lo que me puso en contacto con la mezcla de géneros es estar en un lugar con muchos inmigrantes. Cuando era chica tenía canto lírico en el colegio y es gracioso porque mi escuela era, lo que se dice en Francia, “de enseñanza prioritaria”, iba gente con dificultad económica; entonces, había mucha cultura de la calle, del rap, pero en paralelo hacíamos óperas y nos llevaban a verlas también.
Pienso que todo artista tiene que tener esa curiosidad siempre viva. Había una pregunta que me hacía seguido: “¿cuál es mi cultura en toda esa mezcla?” Por otro lado, son generaciones que al ser segregadas terminan en ghettos, y es lamentable porque hay mucha creatividad en estos lugares.

¿Y tu relación con el teatro? En tus shows también hay mucho de eso.
Me interesa mucho lo performático, estudié teatro en París, estaba en una compañía, y acá retomé las clases con el actor y director Guillermo Angelelli. Si no está la dimensión teatral me aburro y siento que falta algo. Hay que estar abierto a que pueda pasar cualquier cosa. A raíz de eso, descubrí que la voz para mí no tenía que ser algo perfecto, que tiene que ver con la expresión directa y espontánea, con el intercambio con los demás y, ahí, la vinculé con la actuación. Me interesa formar ese vínculo con el público, através del cual pasan las cosas para también recibir y transformar.

Myrian Henna-Adda, cantante en Nana e Nada. Foto: Alejandra Bonaccini.

Myrian Henna-Adda, cantante en Nana e Nada. Foto: Alejandra Bonaccini.

A raíz de eso, descubrí que la voz para mí no tenía que ser algo perfecto, que tiene que ver con la expresión directa y espontánea, con el intercambio con los demás y, ahí, la vinculé con la actuación

¿A quiénes admirás?
Siento gran admiración por [Edith] Piaf. Casualmente, hace poco me enteré que vivíamos en la misma calle, en tiempos diferentes, por supuesto, y que tenemos varias cosas en común y no sabía: ella venía de la cultura argelina, le interesaba la música folklórica, estaba metida en las culturas populares de otros países y lo quiso incorporar a la cultura francesa: “la foule de mis amores”, pero en general, no se habla de esa parte, se habla de que se le murieron todos los amores, que tuvo una vida complicada y que tomaba champán, pero era una creadora y una compositora muy buena.

¿El proyecto de NANAeNADA cómo surgió?
La idea se empezó a formalizar en Buenos Aires. En Francia hacía mis canciones sola con un piano, todas dramáticas, hablaban mucho de soledad, en mi “habitacioncita” mirando al Sacré-coeur (Montmartre) desde mi única ventana, ¡era un embole total!
Siento que acá los encuentros con la gente son más fáciles y hay libertad para jugar, para hacer el “cualquierismo”, que en realidad no es hacer-cualquier-cosa, es tener mucha creatividad; jugar, inventar, armar cosas con lo que hay, con nuestras interrogaciones, sin tratar de hacer como si tuviéramos mucha producción, en definitiva, la espontaneidad, que es mucho más fuerte acá. En Francia sentía que había que pensar mucho más las cosas, pasar subsidios, pedir permiso, mostrar que lo que uno hacía era interesante, que valía la pena, eso te mata. Tenés que equivocarte, tenés que enfrentarte, tenés que crear con el público, y Buenos Aires me dio eso, un campo de investigación.

Myrian Henna-Adda, cantante en Nana e Nada. Foto: Alejandra Bonaccini.

Myrian Henna-Adda, cantante en Nana e Nada. Foto: Alejandra Bonaccini.

Volée fue tu primer disco, ¿cómo fue el trabajo que realizaron?
La gran magia la tuvo Germán Tschudy que entró como productor y luego se sumó a la banda.
Su desafío fue: ¿cómo hacer para que lo performático pueda entrar en el disco? Que haya psicodelia y locura pero sin que sea una cosa de cabaret, lo cual era bastante difícil. Entonces, él propuso poner unos teclados y unos sonidos más pop y hacer una cosa más moderna con mi propuesta, que era más de cabaret antiguo.

En Francia sentía que había que pensar mucho más las cosas, pasar subsidios, pedir permiso, mostrar que lo que hacía era interesante, que valía la pena, eso y te mata. Tenés que equivocarte, tenés que enfrentarte, tenés que crear con el público, y Buenos Aires me dio eso, un campo de investigación

¿Qué significó ese disco para ustedes?
Este disco marcó la evolución de la banda hacia una banda que propone algo musical y no tanto teatral. Antes había un desequilibrio entre esos dos aspectos, ahora hay más identidad musical gracias a eso. El disco fue el principio de esta cohesión musical, y ahora seguimos, la pregunta es ¿por dónde?

Desde el 2005 que estás en Argentina, ¿qué fue lo que te hizo elegir Buenos Aires?
A veces en París te encontrás con la falta de cercanía entre las personas, entonces la gente la busca donde puede y yo la encontré en las milongas. Y así, me empecé a interesar por la cultura argentina. Por otro lado, también estaba en la búsqueda de un lugar para encontrar mi propia identidad; mi madre es alemana y mi padre tunesino, y culturalmente son muy distintos, y yo nací en Francia, en donde hay una mezcla de culturas muy grande, entonces quería saber cuál es el cruce de culturas que me definía, y venir a un país que está también en esa búsqueda y con una identidad nacional tan fuerte, me atraía. Así que en el 2005 llegué a Argentina y todo este proceso me llevó a entender que yo, finalmente, era francesa. Pero lo entendí acá, en Argentina, por contraste como el negativo de la foto.

Por otro lado, también estaba en la búsqueda de un lugar para encontrar mi propia identidad; mi madre es alemana y mi padre tunesino, y culturalmente son muy distintos, y yo nací en Francia, en donde hay una mezcla de culturas muy grande, entonces quería saber cuál es el cruce de culturas que me definía y venir a un país que está también en esa búsqueda y con una identidad nacional tan fuerte, me atraía

¿Ahora están trabajando en algún proyecto nuevo?
Estuvimos investigando muchísimo con la cumbia, que me encanta, pero no soy cumbiera, pero tampoco hicimos la cumbia tradicional. La cumbia me sirve para que haya un poco de luz, de fantasía, de locura y que la gente se pueda llevar eso. Y ahora estoy volviendo con el piano, con sonidos más marcados, eso me había quedado pendiente, y a su vez sigo escribiendo en francés, pero me gusta que la gente entienda algo y comunicar es difícil cuando hay muchos juegos de palabras, así que vamos a ver cómo lo trabajamos.

 ¿Tenés planeado algún show próximamente?
Sí, voy a tocar el próximo viernes 10 de julio a la medianoche en Notorious, en un formato más “Cabaret de Nana” con Pablo Droeven en piano y teclado y Santiago Hernández en batería.

 

Por Celeste Gómez Foschi.