Nicolas Bourriaud: “La lógica Starbucks es la enemiga de los museos”

Ayer, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, el crítico, ensayista e historiador del arte, Nicolas Bourriaud, dio una conferencia en torno la actualidad de la escena contemporánea en conversación con Victoria Noorthoorn, directora del museo.

Fundador del Palais de Tokyo, el museo más provocador de Francia en la actualidad y director de l’École des Beaux-Arts en París, Bourriaud, se ha transformado en un crítico incisivo y con un rol fundamental en la circulación y la producción de arte contemporáneo. 
Recientemente presentó su último libro La Exforma, en el cual reflexiona sobre la producción de arte contemporáneo, y las fuerzas de tensión existentes entre lo excluído y lo admitido (producto y residuo).
Compartimos con ustedes una selección de sus frases más contundentes:

“‘La lógica de Starbucks’ es la enemiga de los museos; es decir que todos se parezca. El Museo debe trabajar con lo singular y abrirse al mundo. Como dice George Bataille, ‘uno debe comunicarse a través de las grietas’. Ir de lo más singular y hacerlo universal, pero no por eso común. Ese es el problema, el museo se ha vuelto un lugar común.”

“Creo que la belleza es energía convertida en una forma. Las obras de arte son emisiones de energía para enviar signos. Para enviar un mail, necesitamos energía, con la obra de arte pasa lo mismo. Hay algunas que han sido emitidas con tanta energía que todavía hoy dan señales.”

“Cuando comenzamos el proyecto en el Palais de Tokyo, el lugar estaba completamente destruido y contábamos con muy poco presupuesto para restaurarlo, entonces tratamos de hacer de eso una ventaja. Pensé: ‘¿Qué pasaría si expusiéramos las obras en un entorno alejado al conocido white cube?’ Y empezamos a ver más ventajas que desventajas…”

“Como director de l’Ecole des Beaux-Arts de Paris realicé dos exposiciones, una, “El ángel de la historia” y, la otra, “Cookbook”, la cual tenía un principio extraño; la mitad eran artistas de los años ’60 que utilizaban procesos culinarios para la transformación de la materia y la otra mitad, con la ayuda de Andrea Petrini, consistía en reunir a 25 de los chefs más creativos del mundo y que expongan la “boîte noire” de su trabajo en la cocina. Eso dio como resultado notas y videos muy interensantes. Pusimos la cocina dentro del museo sin que hubiera nada que comer, lejos de la concepción clásica de arte.”