Béatrice Josse en Buenos Aires: “Obrar con la incertidumbre”

Retrato de Beatrice Josse, directora del Fondo Regional de arte Contemporaneo de Lorraine, Metz. Foto: Arno Paul

Retrato de Beatrice Josse, directora del Fondo Regional de arte Contemporaneo de Lorraine, Metz. Foto: Arno Paul

Ayer, a sala llena en el Centro Cultural de la Cooperación, en el marco de la primera Bienal de performance en Argentina, Béatrice Josse, directora del Fondo regional de arte contemporáneo de Metz y egresada de l’école du Louvre, dio una conferencia que desde su anuncio provocó varios interrogantes dentro del mundo del arte, su titulo fue “Obrar con la incertidumbre: la colección 49 Nord 6 Est del Frac Lorraine”. Un tema, sin duda, de actualidad que toca muy de cerca al público argentino: coleccionar obras de arte  inmateriales como las performances. Gran incentivadora del trabajo de artistias femeninas e interesada por las obras efímeras e inmateriales, Josse presentó en su discurso el origen y los objetivos de su idea, así como también las diferentes obras que ella a ido coleccionando en su museo, el Frac Loreaine, en Metz. Su presencia nos dejó llenos de descubrimientos sensibles y radicales.

Rapidamente, comprendemos su punto de vista, según ella, el arte no debe ser solo algo material. Hoy, el mundo está basado en lo inmaterial, no hay razón por la cual el arte no tome en cuenta esta inmaterialidad. Las consignas de estas colecciones son, entonces, invertir los puntos de vista, reivindicar la desaparición material, celebrar la invisibilidad y la sensorialidad, incluir artistas mujeres y, de manera general, exponer artistas que no vienen del ámbito normado heterosexual y blanco.
Siguiendo su pensamiento, la directora del Frac Lorraine, se opone al concepto de “colección” de finales del siglo XX que no ha estado basado más que en obras de arte materiales, de las cuales los autores han sido en su gran mayoría hombres.

Hoy, el mundo está basado en lo inmaterial, no hay razón por la cual el arte no tome en cuenta esta inmaterialidad.

Su objetivo es crear una “deflagración interna de la idea misma de colección”, insipirándose en los preceptos de un gran autor francés, Stéphane Mallarmé, quien hablaba de la deflagración de la escritura. Siempre se trata de abrir nuevas perspectivas en términos de juego y de experimentación. Abrirse a la idea de que el arte no es solo material. Josse, sostiene que una colección puede devenir invisible. Ella, desea también, provocar la interrogación y la duda en el espectador jugando con las paradojas: “¿En qué sentido viene la performance a interrogarnos sobre el límite de la “colección”? Si las colecciones permiten incluir de esta forma arte inmaterial, entonces, este límite no es cuestionado. ¿No es, entonces, un fracaso de la crítica de la institución?”

Las consignas de estas colecciones son, entonces, invertir los puntos de vista, reivindicar la desaparición material, celebrar la invisibilidad y la sensorialidad, incluir artistas mujeres y, de manera general, exponer artistas que no vienen del ámbito normado heterosexual y blanco.

Después de haber expuesto sus ideas en relación a la colección de lo inmaterial, Béatrice Josse, presentó las “obras faro” de su colección. Entre ellas, tres han retenido nuestra atención:

Decoster y Rham: A pesar de que el edificio del siglo XII, en el cual está instalado el museo haya sido remodelado por un arquitecto hombre, ella deseó incluir un trabajo más femenino. Decoster y Rham, dos arquitectos, emprendieron la tarea de repintar los muros del museo entre cada exposición con una pintura que contenga extracto de jengibre, o azahar para excitar los sentidos o, contrariamente, para calmarlos. Se trata, entonces, de una obra totalmente invisible, que se apoya sobre los sentidos y las creencias de los visitantes. Como nos recuerda Josse, es suficiente creer en algo para que funcione.

Veronica Janssens.

 Veronica Janssens: Se trata de una performance en la cual, la artista llena un espacio blanco de una densa niebla. Para el espectador no es más posible distinguir los límites de la obra y de la habitación, entonces él debe utilizar otro sentido que la vista: el taco o el oído.

Ana Maria Maiolino

Ana Maria Maiolino: Así, como en la obra de Veronika Janssens, que el espectador deviene actor, el punto de vista está desplazado. Se trata de un espacio en el cual el suelo está cubierto de huevos crudos. El espectador debe entonces abrirse  camino con el fin de no destruirlos. La obra fue realizada al finalizar la dictadura brasileña y pone en imágenes la expresión “caminar pisando huevos” que significa tener mucho cuidado, tener tacto, con el fin de no meterse en  problemas.

 Más allá de estas tres obras emblemáticas, Béatrice Josse, también fue la primera en comprar y coleccionar l’art vivant. En efecto, ella compra la idea o la trama escrita de la performance que luego ella reencarna con diferentes artistas y performers. Ella, por otra parte, ha emprendido gracias a esta colección de lo “vivant“, un verdadero questionamiento sobre género adquiriendo obras de Esther Ferrer y Chantal Ackerman, dos artistas reconocidas por su trabajo entorno a este tema.

Esta conferencia hechó luz sobre las nuevas formas de arte actual. El arte, tal como ella lo concibe en su colección, reposa fundamentalmente sobre la impresión del espectador, sus sentidos y sus creencias. El espectador deviene actor y vive la obra al mismo nivel que el artista.

Terminó su conferencia con estas palabras: “Seamos felices, debemos poder producir sentido dándonos placer”.

Por Timothée De Broissia